Copenhague nos recibiĂł con ese tipo de mañana que no sabes si quiere ser tu amiga o ponerte a prueba: frĂa pero con sol. AhĂ estábamos, SofĂa y yo, medio excitados por conocer la ciudad, medio preguntándonos quĂ© hacer. Decidimos que el mejor plan era no tener plan.Â


CafĂ© y budĂn en un spot recomendado, PROLOG.Â


Una casa baja en las afueras de la ciudad.Â
Nos encontrábamos en el Hotel Huxley, un hotel bastante simpático pero con habitaciones extremadamente pequeñas ubicado en pleno centro de Copenhague.
Dedicamos un dĂa entero a explorar los barrios más emblemáticos. Siempre con la cámara en mano, me detenĂa en detalles que para los Daneses, probablemente sean cotidianos. Copenhague no es de esas ciudades que gritan; no, ella susurra. Prácticamente todos los autos son elĂ©ctricos, no hay ruidos molestos, nada. Todos son extremadamente respetuosos. A su vez, es una ciudad que no luce aburrida ni vieja. Para nada. Es como si el futuro y el pasado se hubieran ido de copas y decidido montar una ciudad juntos.


Esquinas del centro de la ciudad.


Diseño gráfico como elemento sustancial.


Una esquina cualquiera.Â


Lo clásico conviviendo con lo moderno.


Diseño gráfico como elemento sustancial.
Aquel primer dĂa fue un viaje. No en el sentido de «subir a un aviĂłn y aterrizar en otro lugar», sino un viaje del tipo «¿esta ciudad es real?». La ciudad tenĂa esa sensaciĂłn de ser cool sin esforzarse. Y nosotros ahĂ, dos turistas tratando de no parecer turistas, totalmente fascinados por cada rincĂłn que parecĂa diseñado para hacerte replantear tu sentido estĂ©tico.Â
Lo que me resulta fascinante de la ciudad e intento retratar en la foto, es la belleza de lo simple. El diseño en lo cotidiano. La armonĂa en lo pequeño. Sin forzarlo, naturalmente he notado en los daneses una capacidad de hacer de cualquier cosa, de cualquier elemento algo atractivo, agradable.
La foto que protagoniza esta historia no es más que un semáforo y un par de señales de tránsito.Â
Sin embargo, hay algo en los trazos, en los grafismos y en las proporciones (combinado entre los elementos convencionales de una ciudad como los cables de alta tensiĂłn) que crean un balance impecable y que representan muy bien lo que para mĂ significa Copenhague. Â


Casa flotante en los canales aledaños a la ciudad.Â


Atardecer de verano en el corazĂłn de la ciudad.Â
Copenhague te hace sentir un persona de baja estatura, feo y pobre, y no es que tenga ningún problema de autoestima, para nada. Pero en lo personal me resultó tan alucinante que los parámetros son diferentes.
Mi conclusiĂłn de este viaje es: 4 dĂas no alcanzan para recorrer esta ciudad pero sobran para enamorarse de ella.
Pd: si planean viajar a conocerla, me escriben que tengo algunas buenas recomendaciones.
Lifetime Value
La calidad de los materiales con los que trabajamos garantizan el valor de la obra a través del tiempo.
Lista para colgar
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Cada historia, es enmarcada según el tamaño, color y preferencia del waller.
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