Todas las historias de nuestra colección se imprimen en papel fotográfico Giclee mate de 310 g/m², sin ácido y están disponibles por tiempo limitado.
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Cada marco es producido de forma artesanal por talleres especializados en Fine Art.
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Cada historia, es enmarcada según el tamaño, color y preferencia del waller.
- Papel
- Fujifilm Art Rag 300 gsm · 100% algodón
- Impresión
- Epson SureColor
- Enmarcado
- Ayous y roble
- Protección
- Metacrilato 5 mm
- Producción
- 100% en España
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Varias veces había escuchado que la isla de Es Vedrà era magnética. Ubicada a casi 400 metros sobre el nivel del mar, la isla está hecha de piedra caliza y en su centro, se alza una majestuosa roca. Supuestamente, esta isla es el tercer punto más magnético del planeta…

Los dos protagonistas de esta historia, hoy son dos trofeos de vida.

Blasco y Fer, testigos de la conexión.

«En concreto, toda la isla rocosa de Es Vedrà sería un gran campo magnético capaz de eliminar objetos, desviar las brújulas y asustar a todos los visitantes.»
La cantidad de veces que he leído o escuchado cosas como esta…
Sin embargo lo que les comparto a continuación es algo que viví en primera persona.
La historia es esta: a pocos días de la boda de nuestro amigo Marco, decidimos pasar unos días entre amigos en su casa de Ibiza, una lindísima casa blanca de líneas rectas y matices brutalista que balconea sobre una cala.
Al segundo o tercer día del viaje, decidimos navegar y pasar toda una tarde embarcados junto a la isla de Es Vedrà.
El viaje desde el puerto en el que está la amarra de «Q BRE T» hasta nuestro destino duró aproximadamente una hora.
Al llegar a la isla, la pared de piedra que se alza desde el mar es tan imponente y tan inmensa, que en perspectiva cualquier barco junto a la isla es una simple cáscara de nuez. La foto que protagoniza esta historia, no me deja mentir.

Navegando rumbo a Es Vedrà
Mientras pasábamos la tarde embarcados y conversando, Marco quien se casaría pocos días después, nos contó que la isla representaba mucho más que una roca en el mar.
El sitio en el que estábamos flotando, era el mismo sitio en que Marco había tenido su primera cita con Lucía, quien dentro de unos días sería su mujer. Además, era el sitio en el que le propuso matrimonio!
Mientras nos contaba la historia y para lograr meternos aún más en el mood, Marco decidió que sonara la misma canción que reprodujo en el momento en que le pidió casamiento. En ese instante, entre un mix de emoción y euforia, decidimos abrir una botella de Lambrusco para festejar. Entre tanta emoción, el corcho de la botella voló al mar. Lógicamente, el vaivén de las olas y la corriente, lo empezó a arrastrar pero nunca lo perdimos de vista.
Acto seguido, descorchamos la segunda botella y el corcho de esta, cobró el mismo destino y voló también pero en otra dirección.
Al cabo de unos 4 o 5 minutos, empezamos a coquetear con la idea de que si la isla era realmente magnética como decían y era verdaderamente tan especial para Marco, los corchos debían tocarse. Empezó obviamente como una broma, ya que el hecho de que 2 corchos hicieran contacto entre tanto mar, era una utopía.
Nuestra ansiedad empezó a crecer a medida que muy de a poco, la corriente iba acercando los corchos. Primero 40 metros, luego 30, 10, 5.
Finalmente, y creanme que no exagero, juuusto en el estribillo de la canción, los dos malditos trozos de alcornoque hicieron contacto en el medio del Mediterráneo.
Imaginen nuestro fervor. Todos saltamos al mar y en ese momento entendimos que Marco (representado por corcho 1) y Lucía (corcho 2) estaban destinados a una vida juntos.
El momento en el que saqué esta foto, representa un momento inolvidable de un sitio muy especial.


Moraleja: nunca subestimar las leyendas. Esta roca en el medio del mar es el escenario perfecto para historias que desafían lo ordinario.











