El dĂa empezĂł con prisa. ĂŤbamos tarde al camiĂłn que nos llevarĂa al inicio del hike, con el tiempo justo y la adrenalina a tope. Pero en medio del trayecto, algo nos obligĂł a detenernos: un arcoĂris inmenso se desplegaba sobre el valle, suspendido en el cielo como una promesa. Nos bajamos del coche solo dos minutos, lo justo para mirar, sonreĂr, y saber —sin decirlo— que ese serĂa un gran dĂa.




La caminata comenzĂł bajo una niebla espesa. Todo era silencio y gris. SubĂamos en fila, cada quien en su propio ritmo, confiando en que el esfuerzo encontrarĂa recompensa. Poco a poco, el cielo comenzĂł a abrirse. Primero una rendija de azul, despuĂ©s el horizonte entero. Y entonces, las lagunas. Radiantes. Azules de un modo casi irreal, como si el color no viniera de la tierra sino de otra dimensiĂłn.


Cuando llegamos a la mitad del camino, nos detuvimos a comer. Sacamos los sándwiches que llevábamos en la mochila y nos sentamos frente al agua. No hablamos mucho. Solo miramos. La laguna estaba quieta, y el viento pasaba suave, como si nos envolviera. Fue un momento simple, pero profundo. Un respiro. Una contemplación sin expectativas.
TomĂ© esta foto más tarde, ya de bajada. Me girĂ© para mirar hacia atrás y ahĂ estaba todo: el sendero recorrido, las montañas, los pastos dorados por el sol, el lago extendiĂ©ndose como una memoria fresca. El tĂtulo de esta foto naciĂł de ese instante. Porque el paisaje era vasto, sĂ, pero tambiĂ©n lo era lo vivido. Caminamos más de 20 kilĂłmetros ese dĂa. Subimos, bajamos, nos detuvimos a mirar. Fue un reto fĂsico, sĂ, pero tambiĂ©n una experiencia de conexiĂłn: con el paisaje, con quienes me acompañaban, y con algo más grande que no siempre tiene nombre.


Ese dĂa nos enseñó que los lĂmites no siempre están donde creemos. Que muchas veces, lo inmenso no es lo que está frente a nosotros, sino lo que dejamos atrás con cada paso. Y todo comenzĂł con un arcoĂris. Un pequeño presagio de lo que vendrĂa: niebla, esfuerzo, azul, pausa, luz. Y al final, esa certeza serena de haber llegado a un lugar más amplio que el fĂsico—un lugar interior, sin fronteras.
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Lista para colgar
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Enmarcado a mano
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