Let´s Pray
Islandia.
SKU N/A Category Tags , ,
Todas las historias de nuestra colección se imprimen en papel fotográfico Giclee mate de 310 g/m², sin ácido y están disponibles por tiempo limitado.

Hay viajes que empiezan mucho antes de comprar un billete. Durante años, Islandia fue una idea recurrente. Un lugar casi imaginario, compartido en conversaciones largas, de esas que se repiten con el tiempo hasta que parecen promesas. Siempre estaba ahí, junto a Nueva York, como uno de esos destinos que sabés que en algún momento tienen que pasar.

Con Balo, amigo, cómplice y también storyteller, hablábamos de eso constantemente. De ir juntos, de recorrer ese territorio todavía intacto, de intentar capturar algo que no parecía del todo real. Islandia tenía esa sensación de origen, como si el mundo todavía se estuviera formando: hielo, tierra, mar, volcanes. Todo conviviendo sin orden aparente.

Pasaron los años. Y como suele pasar, la vida se fue metiendo en el medio.

Hasta que un día apareció una oportunidad. Vuelos baratos en febrero. Temporada baja. Frío extremo. Pocas horas de luz. Ninguna lógica… salvo una: si no era así, no iba a pasar.

El mensaje fue directo: “Hace ocho años dijimos que íbamos a ir. Es ahora.”

Y fue.

Decidimos recorrer la isla en caravana. La forma más auténtica de entender ese lugar. También la más incómoda, especialmente en febrero.

Dormíamos con todo puesto: térmicas, gorros, abrigos. Los campings estaban cerrados, sin agua, sin electricidad. El frío se metía en cada rincón. Había momentos en los que todo parecía demasiado. Pero cada mañana compensaba. No había nadie.

Cascadas, paisajes, rutas enteras completamente vacías. Lugares que normalmente están llenos de turistas, completamente solos. Ahí entendés que el esfuerzo no era un obstáculo, era parte de la experiencia.

Conducir en Islandia es otra cosa.

Puedes hacer cientos de kilómetros sin cruzarte con absolutamente nada. Ni una casa. Ni una gasolinera. Solo una carretera que atraviesa un paisaje que parece no terminar nunca.

Y en medio de esa nada, de repente, aparece algo. Una iglesia. Sola. Sin contexto. Sin explicación.

Después de horas de no ver rastro humano, esa construcción se vuelve casi absurda.

¿Quién decidió que ese era el lugar? ¿Quién llegó hasta ahí primero?

Alrededor, apenas unas pocas casas. Como restos de un antiguo asentamiento. Un indicio mínimo de vida en un territorio donde todo parece resistirse a ella. Y sin embargo, ahí está.

Paramos. Sin pensarlo demasiado. Porque hay momentos que no se negocian. Esa iglesia era un punto de luz en medio de un paisaje completamente inhóspito.

Una señal de que incluso en los lugares más extremos, el ser humano necesita dejar algo más que su paso. Intentamos entrar. Estaba cerrada.

Nos quedamos un rato más, en silencio, recorriendo ese pequeño núcleo de vida que parecía suspendido en el tiempo. Islandia es un lugar donde casi no hay nada.

Y justamente por eso, cuando aparece algo, lo sentís distinto.

Lifetime Value

La calidad de los materiales con los que trabajamos garantizan el valor de la obra a través del tiempo.

Lista para colgar

Nuestros marcos llegan listos para colgar en cuanto salen del packaging.

Enmarcado a mano

Cada marco es producido de forma artesanal por talleres especializados en Fine Art.

Hecho a medida

Cada historia, es enmarcada según el tamaño, color y preferencia del waller.

Devoluciones

Cada fotografía se imprime y enmarca especialmente para ti, en el tamaño y marco de tu elección. Esto significa que no podemos aceptar devoluciones ni cambios. También nos es imposible realizar cambios o cancelaciones en los pedidos después de las 24 horas. Si por cualquier motivo tu Timewall llega en una condición que no sea perfecta, por favor háznoslo saber y resolveremos el caso. 

Envíos

Debido al trabajo artesanal y a medida, cada pieza puede tardar entre 2 a 3 semanas en imprimirse, montarse, enmarcarse y enviarse. Recibirás un número de seguimiento del proveedor de envío para que puedas estar al tanto del envío. 

Related stories