Todas las historias de nuestra colección se imprimen en papel fotográfico Giclee mate de 310 g/m², sin ácido y están disponibles por tiempo limitado.
Más información
- Lifetime Value
La calidad de los materiales con los que trabajamos garantizan el valor de la obra a través del tiempo.
- Lista para colgar
Nuestros marcos llegan listos para colgar en cuanto salen del packaging.
- Enmarcado a mano
Cada marco es producido de forma artesanal por talleres especializados en Fine Art.
- Hecho a medida
Cada historia, es enmarcada según el tamaño, color y preferencia del waller.
- Papel
- Fujifilm Art Rag 300 gsm · 100% algodón
- Impresión
- Epson SureColor
- Enmarcado
- Ayous y roble
- Protección
- Metacrilato 5 mm
- Producción
- 100% en España
Envíos
Debido al trabajo artesanal y a medida, cada pieza puede tardar entre 2 a 3 semanas en imprimirse, montarse, enmarcarse y enviarse. Recibirás un número de seguimiento del proveedor de envío para que puedas estar al tanto del envío.
Devoluciones
Cada fotografía se imprime y enmarca especialmente para ti, en el tamaño y marco de tu elección. Esto significa que no podemos aceptar devoluciones ni cambios. También nos es imposible realizar cambios o cancelaciones en los pedidos después de las 24 horas. Si por cualquier motivo tu Timewall llega en una condición que no sea perfecta, por favor háznoslo saber y resolveremos el caso.
Grecia nos había robado el corazón. Cada isla, cada playa y cada pueblito de postal se sentían irreales de tan perfectos. Caminábamos sin mapa, dejándonos empapar por las calles encaladas y la calma del Egeo; en algunos rincones había que mojarse para llegar, y esa pequeña aventura lo hacía todo más nítido. Éramos parte del paisaje, no solo visitantes.


Siempre me ha dado paz mirar barcos en la distancia: avanzan como si el agua los llevara en volandas. Aquella tarde me quedé imaginando las escenas a bordo, una charla al sol, un cuaderno abierto, la promesa de otro puerto, y disparé para guardar esa ligereza. Los cascos se deslizaban despacio y el horizonte parecía sostenerlos sin esfuerzo.


Nos sentamos en el borde del acantilado, con mi hermana. El mar hacía de banda sonora: golpes de ola contra la roca, espuma que salpicaba los tobillos, aire salado y una pregunta compartida sobre el siguiente destino. Hubo un silencio cómodo, de esos que dicen más que cualquier frase. La postal estaba completa; solo había que estar ahí y mirar.
Esta fotografía resume aquel viaje: paz, belleza sencilla y el rumor constante del mar. También guarda un deseo que repetíamos en las horas de carretera: vivir una temporada en alguna isla, como un retiro breve del ruido. “Daydreaming” es ese recordatorio: una invitación a soñar con una vida más lenta y luminosa, y a creer que quizá, algún día, el mapa nos lleve de vuelta.












