Todas las historias de nuestra colección se imprimen en papel fotográfico Giclee mate de 310 g/m², sin ácido y están disponibles por tiempo limitado.
Más información
- Lifetime Value
La calidad de los materiales con los que trabajamos garantizan el valor de la obra a través del tiempo.
- Lista para colgar
Nuestros marcos llegan listos para colgar en cuanto salen del packaging.
- Enmarcado a mano
Cada marco es producido de forma artesanal por talleres especializados en Fine Art.
- Hecho a medida
Cada historia, es enmarcada según el tamaño, color y preferencia del waller.
- Papel
- Fujifilm Art Rag 300 gsm · 100% algodón
- Impresión
- Epson SureColor
- Enmarcado
- Ayous y roble
- Protección
- Metacrilato 5 mm
- Producción
- 100% en España
Envíos
Debido al trabajo artesanal y a medida, cada pieza puede tardar entre 2 a 3 semanas en imprimirse, montarse, enmarcarse y enviarse. Recibirás un número de seguimiento del proveedor de envío para que puedas estar al tanto del envío.
Devoluciones
Cada fotografía se imprime y enmarca especialmente para ti, en el tamaño y marco de tu elección. Esto significa que no podemos aceptar devoluciones ni cambios. También nos es imposible realizar cambios o cancelaciones en los pedidos después de las 24 horas. Si por cualquier motivo tu Timewall llega en una condición que no sea perfecta, por favor háznoslo saber y resolveremos el caso.
Esta historia me sitúa en Islandia. Era una de esas tardes en las que el sol comenzaba a esconderse, y la noche nos acechaba rápidamente. El frío era penetrante, con la nieve cayendo sin cesar, creando un paisaje casi mágico. Sabíamos que necesitábamos encontrar un lugar seguro donde pasar la noche, ya que nuestra aventura nos llevaba a improvisar día a día; nunca teníamos un destino fijo.


En esta búsqueda constante, los campings eran nuestra salvación aunque, he de admitir, a veces nos las arreglábamos de formas no del todo legales. La misión era clara: encontrar un buen sitio para acampar sin llamar la atención de la policía. En ese deambular, nos topamos con una carretera desolada, olvidada por las inclemencias del tiempo y la hora avanzada. Era la ‘blue hour’, mi momento predilecto del día, ese instante mágico donde todo parece posible.
No pude resistirme. Le pedí a mis compañeros que detuvieran la van. Salí al exterior, y ahí estaba: la escena perfecta para mi próxima foto.
Los colores del crepúsculo se mezclaban con la neblina de la nieve, creando un espectáculo visual impresionante. No sé cómo explicarlo exactamente, pero hay algo en esa combinación de colores y luces que siempre busco en mis fotos. Más que solo capturar un momento, intento transmitir una sensación, algo que llame a la reflexión.

La foto que tomé aquel día era de un camino solitario, serpentenado cuesta arriba. Para mí, simboliza el viaje de la vida: incierto, a veces solitario, pero siempre lleno de belleza y misterio.


Esas experiencias, esos momentos capturados, son los que me impulsan a seguir explorando, cámara en mano, en busca de la próxima aventura.












