Todas las historias de nuestra colección se imprimen en papel fotográfico Giclee mate de 310 g/m², sin ácido y están disponibles por tiempo limitado.
Más información
- Lifetime Value
La calidad de los materiales con los que trabajamos garantizan el valor de la obra a través del tiempo.
- Lista para colgar
Nuestros marcos llegan listos para colgar en cuanto salen del packaging.
- Enmarcado a mano
Cada marco es producido de forma artesanal por talleres especializados en Fine Art.
- Hecho a medida
Cada historia, es enmarcada según el tamaño, color y preferencia del waller.
- Papel
- Fujifilm Art Rag 300 gsm · 100% algodón
- Impresión
- Epson SureColor
- Enmarcado
- Ayous y roble
- Protección
- Metacrilato 5 mm
- Producción
- 100% en España
Envíos
Debido al trabajo artesanal y a medida, cada pieza puede tardar entre 2 a 3 semanas en imprimirse, montarse, enmarcarse y enviarse. Recibirás un número de seguimiento del proveedor de envío para que puedas estar al tanto del envío.
Devoluciones
Cada fotografía se imprime y enmarca especialmente para ti, en el tamaño y marco de tu elección. Esto significa que no podemos aceptar devoluciones ni cambios. También nos es imposible realizar cambios o cancelaciones en los pedidos después de las 24 horas. Si por cualquier motivo tu Timewall llega en una condición que no sea perfecta, por favor háznoslo saber y resolveremos el caso.
Después de un día complicado, necesitaba silencio. Fue de esos días en los que todo se acumula: las conversaciones, las prisas, el ruido constante en la cabeza. Al caer la tarde cogí el coche, metí la cámara y el trípode en el maletero y conduje hacia donde se acababan las luces. Sin un destino claro, solo con la idea de alejarme.

Paré cuando la carretera se quedó a oscuras. Apagué el motor y durante unos segundos solo escuché el tic del metal enfriándose. Después, nada. Ni coches, ni voces, ni notificaciones. Solo el aire frío y algún ruido lejano que no supe identificar. Monté el trípode casi por costumbre. Sin buscar una fotografía concreta, sin prisas.
Me senté a un lado y dejé que los ojos se acostumbraran a la oscuridad. Es curioso cómo cambia todo cuando le das tiempo: lo que al principio parecía negro absoluto empieza a llenarse de matices, de siluetas, de pequeñas luces.


Mientras todo parecía detenerse, levanté la mirada y allí estaba.
El cielo entero, cubierto de estrellas. Tantas que costaba encontrar un trozo vacío.
Hice varias exposiciones largas, de esas en las que disparas y esperas. Veinte, veinticinco segundos de obturador abierto mientras la cámara recoge una luz que ha viajado durante miles de años para llegar hasta allí. Entre disparo y disparo, me quedaba mirando hacia arriba sin pensar en nada más.
Una noche, una cámara y miles de estrellas. Volví a casa de madrugada, con frío en las manos y la cabeza mucho más ligera.
A veces, alejarse de todo es la mejor forma de volver a encontrarse.








