En la ciudad que nunca duerme, donde alberga ciento y una vida diferentes, porque no hay una manera de vivir sino tantas como uno es capaz de imaginar. En la ciudad donde nada es fácil ni nada está dado, sino que está en ti luchar por lo que quieres, donde te hace encontrar tu sitio, o salir de él para encontrarte a ti.




El ruido, el vaivén de la gente, el constante momento que en cierto modo también se apodera de ti, y vas de un lado al otro, incapaz de asimilar la cantidad de personas, lugares y momentos que eres capaz de vivir en tan solo 24 horas.




Paseando ves un bar repleto de gente, la música ensordecedora se apodera de ti, te transporta a otro lugar lejos de donde estabas segundos antes, y que en pocos segundos vas a seguir con tu camino. Tus ojos se fijan en una de las cientos de escaleras de incendios: un chico sentado en sus peldaños observa el ir y venir frenético de la multitud.
Él es invisible, imagina la historia de cada persona que pasa. ÂżSerá cierto lo que imagina? Nunca lo sabrá. Y, de pronto, te descubres tĂş tambiĂ©n haciendo lo mismo: preguntándote quĂ© estará pensando Ă©l, quĂ© vida llevará, quĂ© lo ha llevado hasta allĂ.
Pero sigues caminando porque sabes que en esta ciudad siempre hay un rincĂłn esperando por ti, un pedazo de calma en medio del caos, capaz de llevarte tan lejos como tu mente quiera. Porque cada esquina guarda una historia, cada persona lleva una mochila invisible, un motivo que la trajo hasta aquĂ. Igual que tĂş.




Llegas al rĂo, a la inmensidad del rĂo, que arrastra más historias de las que podrĂan contarse. Sueños olvidados, miedos silenciados, amores que nunca fueron y que solo sus aguas conocen. Tus ojos están fijos en el fluir hipnĂłtico del agua, que te adormece y te serena.
Ese movimiento constante, repetitivo, pero nunca igual. Poco a poco, empiezas a notar los pequeños detalles: una gaviota mecida por la corriente, un pájaro que levanta el vuelo, y a lo lejos, la silueta majestuosa de la reina de la libertad. Y entonces entiendes que esta ciudad, en esencia, es eso: libertad. Libertad para ser, para sentir, para expresar. Entiendes que, al final, solo te tienes a ti mismo, y a esa libertad innegociable de ser quien eres.




El sol va perdiendo intensidad, acariciando tu piel, sintiendo su calor mientras el se despide, y entre magia y efectos especiales va tiñendo todo en tonos naranjas y rosa, creando en nosotros una sensación mágica que nos deja en un estado de paz y agradecimiento por haber podido disfrutar una vez más de ese momento y a la vez un deseo de poder hacerlo una vez más.
Y mientras estás ahĂ, en ese instante, no puedes evitar preguntarte: ÂżquĂ© tendrán los atardeceres que los hacen tan especiales? Mientras lo contemplas, lo comprendes. Quizá sea la calma que traen consigo, el refugio silencioso fuera de cualquier otro foco. Ese momento donde todo, por un segundo, simplemente es.
Lifetime Value
La calidad de los materiales con los que trabajamos garantizan el valor de la obra a través del tiempo.
Lista para colgar
Nuestros marcos llegan listos para colgar en cuanto salen del packaging.
Enmarcado a mano
Cada marco es producido de forma artesanal por talleres especializados en Fine Art.
Hecho a medida
Cada historia, es enmarcada según el tamaño, color y preferencia del waller.
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Cada fotografĂa se imprime y enmarca especialmente para ti, en el tamaño y marco de tu elecciĂłn. Esto significa que no podemos aceptar devoluciones ni cambios. TambiĂ©n nos es imposible realizar cambios o cancelaciones en los pedidos despuĂ©s de las 24 horas. Si por cualquier motivo tu Timewall llega en una condiciĂłn que no sea perfecta, por favor háznoslo saber y resolveremos el caso.Â
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