Todas las historias de nuestra colección se imprimen en papel fotográfico Giclee mate de 310 g/m², sin ácido y están disponibles por tiempo limitado.
Más información
- Lifetime Value
La calidad de los materiales con los que trabajamos garantizan el valor de la obra a través del tiempo.
- Lista para colgar
Nuestros marcos llegan listos para colgar en cuanto salen del packaging.
- Enmarcado a mano
Cada marco es producido de forma artesanal por talleres especializados en Fine Art.
- Hecho a medida
Cada historia, es enmarcada según el tamaño, color y preferencia del waller.
- Papel
- Fujifilm Art Rag 300 gsm · 100% algodón
- Impresión
- Epson SureColor
- Enmarcado
- Ayous y roble
- Protección
- Metacrilato 5 mm
- Producción
- 100% en España
Envíos
Debido al trabajo artesanal y a medida, cada pieza puede tardar entre 2 a 3 semanas en imprimirse, montarse, enmarcarse y enviarse. Recibirás un número de seguimiento del proveedor de envío para que puedas estar al tanto del envío.
Devoluciones
Cada fotografía se imprime y enmarca especialmente para ti, en el tamaño y marco de tu elección. Esto significa que no podemos aceptar devoluciones ni cambios. También nos es imposible realizar cambios o cancelaciones en los pedidos después de las 24 horas. Si por cualquier motivo tu Timewall llega en una condición que no sea perfecta, por favor háznoslo saber y resolveremos el caso.
Para mí, Nueva York siempre fue la imagen de lo moderno y tecnológico, así que encontrarme con un velero navegando entre rascacielos y luces fue como una pausa inesperada en medio del bullicio. Ese día, después de pasar la tarde en Coney Island, con mi amigo Jaime decidimos ir a Chelsea, a los muelles, a ver cómo el sol se despedía detrás de la ciudad.

El ambiente era ideal. Había gente paseando con sus perros, otros corriendo, y hasta un minigolf donde algunos jugaban entre risas y con una cerveza en la mano. Los campos de vóley con arena artificial y las tumbonas para ver el atardecer hacían que el lugar se sintiera casi como un oasis en medio de tanto movimiento.
Todo muy tranquilo y con ese aire festivo que se siente cuando las cosas se viven sin prisa.

De repente, ahí estaba el velero. Y fue una de esas sorpresas que uno no espera, pero que emocionan. Saqué la cámara casi sin pensarlo, aunque las condiciones no ayudaban mucho para hacer una buena foto: ya era de noche, y nunca había probado hacer una toma de larga exposición con mi cámara analógica. Pero justo por eso me animé, porque tenía esa mezcla de emoción y desafío que tanto disfruto.


Puse la cámara sobre lo primero que encontré como soporte, respiré hondo, y ajusté todo lo mejor que pude, dejando que el momento hablara. Y aunque no tenía idea de cómo saldría, esa incertidumbre también le dio un toque especial a la experiencia.


A veces, las fotos que salen de la nada son las que más nos sorprenden.









